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lunes, 29 de mayo de 2017

Comunicación y el lenguaje

El lenguaje

 La comunicación puede realizarse de diversas maneras, sin embargo, el principal medio de que disponemos lo seres humano es el lenguaje, que es la facultad de comunicarnos usando signos orales o escritos. La facultad del lenguaje se concreta en el uso de una o varias lenguas. Se llama lengua al idioma que comparte una comunidad de hablantes, que es un código formado por un conjunto de signos lingüísticos y un conjunto de reglas.

Comunicación verbal y no verbal

 Entre los diferentes tipos de comunicación que se pueden establecer, se distinguen dos grandes grupos según el código utilizado para transmitir el mensaje: comunicación verbal y no verbal.

• Comunicación verbal. El código que se utiliza es la lengua, por lo que también suele llamarse "comunicación lingüística". Según el canal a través del cual se transmite el mensaje, la comunicación verbal puede ser de dos tipos:

1. Oral. El canal por el que se recibe el mensaje es auditivo.
2. Escrita. El canal por el que se recibe el mensaje es visual.

• Comunicación no verbal. Utiliza códigos diferentes al de la lengua, entre los que destacan el código gestual y el código icónico.

1. Gestual. Está constituido por gestos, mímica y movimientos corporales. Quizás los mimos sean la expresión más radical de la expresividad que puede alcanzar este tipo de comunicación; sin embargo, en la vida cotidiana las personas la utilizamos constantemente, Por ejemplo, si levantamos el pulgar para felicitar a alguien.


2. Icónico. Está constituido por imágenes. Las señales de tránsito son la muestra más característica de este tipo de comunicación no verbal.

Funciones del lenguaje

Cuando se transmite cualquier información se hallan presentes los seis elementos del circuito de la comunicación (emisor, receptor, código, mensaje, canal y contexto). Sin embargo, según el tipo de comunicación que se establezca o la naturaleza del mensaje que se transmita, alguno de esos elementos toma mayor importancia que los otros. El predominio de uno de los elementos del circuito de la comunicación sobre el resto determina una función del lenguaje diferente. Esto no significa que el resto de los elementos desaparezcan, sino que pasan a un segundo plano.

Función emotiva o expresiva

La función emotiva o expresiva se encuentra en mensajes donde el emisor, es decir la persona que habla, es Ia pieza fundamental. La actitud o el estado de ánimo del emisor destacan, por ejemplo, en mensajes con interjecciones, que manifiestan sorpresa, miedo o admiración. Un simple jAhl puede tener distintos significados según el tono con que se pronuncie y nuestra atención, como receptores, se detendrá en la persona que habla.


Función conativa o apelativa

La función conativa, también llamada "apelativa", se encuentra en los mensajes cuya intención consiste en que el receptor realice o deje de realizar algo. Por ejemplo, un cartel que dice No entre o una receta que indica Mezcle bien los ingredientes. En los mensajes con función conativa suelen presentarse formas verbales imperativas (escuche, resuelva, conduzca, diríjase, avance, entre otras) y vocativos (usted, señor, entre otros).

Función metalingüística

La función metalingüística se encuentra en los mensajes donde el interés se centra en el código. Por ejemplo, si un extranjero le pregunta a un venezolano ¿Qué quieres decir con 'yo quiero una domino'?, le está pidiendo que aclare el significado de las palabras que ha usado. El otro le informara que domino es lo que en Venezuela se conoce como una arepa rellena de caraotas con queso. También está presente en frases como ¿Qué significa célula? o Por átomo debe entenderse...

Función poética

La función poética se encuentra en los mensajes que llaman la atención sobre el mensaje mismo, es decir, sobre su sentido y sobre la manera como están construidos. Se considera que los textos literarios en general son aquellos donde, por excelencia, la función poética predomina. Sin embargo, algunas frases publicitarias también presentan esta función, pues tienen juegos de palabras como en Te llama la llama.

Función fática

La función fática se encuentra en los mensajes donde se presta atención al canal. Así, el emisor se preocupa por establecer, prolongar o interrumpir la comunicación e, incluso, se cerciora de que el canal funciona, de que el receptor lo escucha o lo atiende. Expresiones como ¿Me oyes? o ¡Aló! son clásicas manifestaciones de la función fática del lenguaje, que suele aparecer cuando hay mucho ruido o cuando se da cualquier interferencia que afecte precisamente al canal.

Función referencial


La función referencial se encuentra en los mensajes que se ocupan principalmente del contexto. Un ejemplo típico de esto se halla en las noticias periodísticas, donde lo más sustancial es la información que se brinda acerca de determinada circunstancia. Sin embargo, en la vida cotidiana, cuando damos cuenta de algo también aparece esta función.
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jueves, 14 de abril de 2016

Organización de la lengua



Los estudios lingüísticos

Desde los tiempo de la antigüedad, los seres humanos nos hemos interesado por el estudio del lenguaje y de las lenguas. Este estudio puede hacerse desde diversas perspectivas que dan lugar a distintas disciplinas lingüísticas, como la psicolingüística, la sociolingüística, la pragmática, semiótica. Todas estas disciplinas están al servicio de la lingüística, que es la ciencia que se dedica al estudio del lenguaje y la descripción de la estructura, el funcionamiento y  la evolución de las lenguas. La definición de las unidades del sistema de la lengua, asi como de los niveles de organización de dicho sistema, corresponde, precisamente, al campo de acción de esta disciplina.

Unidades y niveles de organización


Toda lengua esta formada por un conjunto de unidades que pueden combinarse para formar otras unidades mayores. Se distinguen cuatro unidades básicas; los fonemas, las palabras, los enunciados y los textos. La existencia de estas unidades permiten distinguir en la lengua 4 niveles de organización: fónico, morfológico, sintáctico y textual.



1. Los fonemas

Son la imagen ideal que los hablantes tienen de un sonido. Son las unidades mínimas de una lengua y carecen de significado por si mismo. Un fonema no es cualquier sonido, si no aquel que, dentro del sistema de una lengua, permite distinguir significados. Por ejemplo, en cama y casa podemos identificar el cambio entre “m” y “s” que implica un cambio de significado. Los fonemas se corresponden con el nivel fónico.

2. Las palabras

 son unidades compuestas por fonemas  dotadas de un significado. El diccionario de la real academia recoge en sus páginas 88.500 palabras. Las palabras se pueden dividir en morfemas, por lo tanto, se corresponden con el nivel morfológico.

3. Los enunciados

Los enunciados son las unidades que resultan de combinar palabras entre si y son capaces de expresar una idea. Los enunciados están compuestos por sintagma y corresponden al nivel sintáctico.

4. Los textos 

Son el resultado de combinar enunciados entre sí. Se corresponden con el nivel textual.

El nivel fónico

En una lengua hay gran variedad de sonidos. Cada hablante tiene su propia manera de producir según su lugar de origen, su nivel social o su formación, entre otros aspecto. A pesar de esta variedad, pueden determinarse los fonemas que conforman una lengua, pues se trata de sonidos que promueven el significado. Además, según su ubicación dentro de la cadena hablada, un fonema puede pronunciarse de distintos modos. Por ejemplo, la “n” en mano y en mango.

El nivel morfológico

Las palabras son un conjunto de sonidos organizados y con significado. Están constituidas por monemas o morfemas, que son las unidades mínimas con significado. Existen 3 tipos de monemas: la raíz, los morfemas derivativos y los morfemas flexivos o desinencias.

La constitución de una palabra se da de la siguiente manera: 

Raíz. Contiene el significado básico de las palabras, es su parte más importante. Por ejemplo piel, palid – o. atasc – ado.

Morfemas derivativos. Se añaden a la raíz para formar distintas palabras, por ejemplo, intens – idad, verán – eante, venez – olano.

Morfemas flexivos o desinencias. Se añaden al final de la palabra para indicar accidentes, como género, número, tiempo o persona. Por ejemplo, palid – a / palid – o, atac – an / atac – on.  
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viernes, 1 de abril de 2016

Del latín al español en América



Lenguas del mundo

Se estima que en el mundo hay entre 5 mil y 6 mil 500 lenguas. Es muy frecuente que en un mismo territorio se hable más de una lengua. En estos casos se puede producir dos situaciones:

1. Bilingüismo. Esta situación consiste en la coexistencia de dos lenguas, de manera que ambas tienen reconocimiento oficial, están presente en la enseñanza, en la administración, en los medios de comunicación y, en general,  en todas las instancias públicas y privadas.

2. Diglosia. En esta situación, una de las lenguas prevalece sobre la otra, pues cuenta con mayor reconocimiento oficial en la administración, en la prensa y en otras instancias, en tanto que la otra queda relegada a un uso oral en el ámbito familiar. Se trata, pues, de una situación de inferioridad en la consideración social que una lengua tiene respecto de la otra.

Los dialectos

En el área geográfica de una lengua se producen variedades lingüística que corresponden a distintas zonas o regiones. Los dialectos son variedades de una lengua común que tiene una determinada extensión geográfica. De alguna manera, una lengua es el conjunto de dialectos que la componen.



La frontera políticas no coinciden con las fronteras lingüísticas. De hecho, se calcula que los miles de lengua que existen se reparten en apenas algo de 200 países. Ahora bien, la distinción entre lenguas y dialectos se basa en cuestiones de tipo lingüístico, social y cultural, entre las que cabe destacar las siguientes: 

La existencia de una norma aplicable a la escritura, es decir, de un conjunto de reglas gramaticales y ortográficas.

Su aplicación en la educación o en los medios de comunicación.

La existencia de una tradición literaria.

Factores históricos que explican la evolución de dialectos y lenguas.

Un idioma muy extendido

El español es un idioma muy extendido, los hispano hablantes se concentran fundamentalmente en España y en américa central y del sur, con excepción de Haití, algunas Antillas, Belice, la región de la Guyana y Brasil. Pero, además, en los estados unidos se cuentan 38 millones de hispano hablantes. En áfrica, el español se habla en guinea ecuatorial, en la región occidental del Sahara y en el norte de marruecos. En Asia en algunas zonas de filipinas. Sin embargo, no en todos estos lugares nuestro idioma se habla de la misma manera.

Origen y expansión del español

El latín. Era la lengua que el imperio romano impuso en los territorios que conquisto, entre los que se encontraba la península ibérica. Tenía dos modalidades: el culto, hablado por los políticos intelectuales, y el vulgar usado por el pueblo en general. Con el paso del tiempo, la mezcla entre el latín y las lenguas nativas de cada región dio lugar a las lenguas románicas o lenguas romances, llamadas así porque su origen está vinculado a roma, cuyo imperio duro hasta el siglo V D.C. ellas son el italiano, el francés, el portugués, el catalán el rumano, el castellano (también llamado español), entre otras.

El castellano medieval

Entre en siglo V y el siglo XV la lengua castellana aún era inestable, es decir, existían variantes para una misma palabra. Alfonso X el sabio, en el siglo XIII, lo declaro lengua oficial, y durante su reinado comenzó a unificarse. En este periodo, el castellano recibió también la influencia de muchas otras lenguas.

Del árabe provienen muchos términos como consecuencia de la presencia árabe en la península ibérica (711 – 1492). Por ejemplo, acequia, cero.

Del francés provienen los llamados galicismo. Por ejemplo, vergel, frailes.

Del alemán provienen los germanismos. Por ejemplo, tregua.

El castellano clásico

En el año 1942 se publicó la gramática de Antonio de Nebrija, que fue la primera gramática sobre una lengua romance. Entre fines de la edad media y el siglo XVI, el castellano se consolido y se expandió hasta otras zonas de Europa y hacia américa. Aparecieron italianismos, en palabras como soneto, fragata o novela; latinismos, palabras latinas adaptadas sin sufrir cambio alguna, como métrico, emulo o nocturno; y americanismos, voces de la lengua de américa, sobre todo de américa central, como canoa o maíz.

El español moderno

Se considera que el español alcanzo su plenitud en el siglo XVIII, cuando se fundó la real academia (1713) desde entonces, la mayor variación se ha dado desde el léxico a los aportes anteriores se sumaron americanismos, nuevas palabras provenientes del latín y del griego, y palabras del inglés, llamadas anglicismos.

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jueves, 24 de marzo de 2016

El adjetivo



Definición y clases

El adjetivo es una palabra variable que puede acompañar al sustantivo y expresa una propiedad de este último o limita su extensión. Por ejemplo, teléfono inalámbrico, algún día.

Entre los adjetivos se pueden distinguir dos clases muy diferentes:

1.  Adjetivos calificativos. Expresan propiedades o circunstancias de los seres u objetos nombrados por un sustantivo. Por ejemplo, día soleado, día feliz.

2.  Adjetivos determinativos. Concretan o limitan la extensión del sustantivo. Por ejemplo, este año, varios amigos.

Adjetivo calificativo

El adjetivo calificativo posee las siguientes características.

Significado. El adjetivo calificativo nombra propiedades o circunstancias de estado, origen, procedencia, entre otros, que se dicen del sustantivo al que se refiere. Por ejemplo, suelo resbaladizo, niño simpático, expresión inglesa.

Forma. Los adjetivos calificativos son muy parecidos formalmente a los sustantivos: admiten variación de género y de número. Concuerdan con el sustantivo. Por ejemplo, el famoso profesor / la famosa profesora. Sin embargo, se diferencia de ellos por dos rasgos: 

Pueden combinarse con la forma neutra del articulo (lo). Por ejemplo, lo bueno, lo inteligente.

Los que nombran cualidades admiten construcciones que expresan intensidad. Por ejemplo, dificilísimo, muy bueno, menos rápido.

Función. Los adjetivos calificativos complementan al núcleo del sintagma nominal uniéndose directamente al sustantivo o refiriéndose al sustantivo a través de un verbo. En este último caso funcionan como atributo o complemento predicativo por ejemplo, fue una fiesta magnifica, el público aplaudió entusiasmado.



Clases de adjetivos calificativos

Según su forma. Los adjetivos concuerdan con el sustantivo al que se refieren en género y numero. Así, si se refieren a un sustantivo femenino singular, van en femenino singular; o si se refieren a uno en masculino plural, se presentan también en masculino plural. Por ejemplo, rosa náutica, gatos traviesos. Pero no todos los adjetivos calificativos presentan estas variaciones y según su forma, pueden ser de dos tipos: 

De dos terminaciones. Tienen forma distinta para el masculino y el femenino. Por ejemplo, áspero / áspera, ligero / ligera.

De una terminación. Presentan la misma forma para el masculino y el femenino. Por ejemplo, eficaz, interesante, triste.

Según su posición. Pueden ser de dos tipos: 

1.  Especificativos. Van detrás del sustantivo. Designan una cualidad que distingue a un ser o a un objeto a otro de su misma clase es decir, concretan al sustantivo, limitando su extensión. Por ejemplo, olmo viejo, ciudad industrial.

2.  Explicativos o epítetos. Van delante del sustantivo. Designan una cualidad propia del ser u objetivo al que se refieren, es decir, resaltan una cualidad que ya está contenida en el significado del sustantivo al que complementan. Por ejemplo, negra noche, verdes prados.

Según su significado. Pueden ser de dos tipos: 

1.  Propiamente calificativos. Nombran propiedades o cualidades de los sustantivos. Por ejemplo, energía barata.

2.  Relacionales. Clasifica al sustantivo según determinadas circunstancias de origen, pertenencia o procedencia. Por ejemplo, navegación aérea.

Cambios de función de los adjetivos calificativos

Hay dos procesos mediante los cuales los adjetivos calificativos pueden cambiar de categoría gramatical.

1.  Sustantivación. A veces los adjetivos calificativos pasan a desempeñar funciones propias de los sustantivos. En estos casos se dice que están sustantivados. Hay sustantivación en dos casos:

Cuando se omite al sustantivo al que el adjetivo se refiere. Por ejemplo, el gris es mi auto (el gris es el sujeto).

Cuando se combina el adjetivo con la forma neutra del articulo (lo). Por ejemplo, lo deseable es que los hombres sean felices.

2.  Adverlisacion. A veces, los adjetivos calificativos modifican al verbo y, en esos casos pasan a desempeñar las funciones de los adverbios. En este caso se dice que los adjetivos se adverbializan. Por ejemplo, hablaba claro.

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miércoles, 16 de marzo de 2016

La comunicación y el lenguaje



El lenguaje

La comunicación puede realizarse de diversas maneras, sin embargo, el principal medio de que disponemos los seres humanos es el lenguaje, es la facultad de comunicarnos usando signos orales o escritos.

La facultad del lenguaje se concreta en el uso de una o varias lenguas. Se llama lengua a el idioma que comparte una comunidad de hablantes, es un código formado por un conjunto de signos lingüísticos y un conjunto de reglas.

Comunicación verbal y no verbal

Entre los diferentes tipos de comunicación que se pueden establecer, se distinguen dos grandes grupos según el código utilizado para transmitir el mensaje: 

comunicación verbal y no verbal

Comunicación verbal. El código que se utiliza es la lengua, por lo que también suele llamarse comunicación lingüística. Según el canal a través del cual se transmite el mensaje, la comunicación verbal puede ser de dos tipos:

Oral. El canal por el que se recibe el mensaje es auditivo.

Escrita. El canal por el que se recibe el mensaje es visual.

Comunicación no verbal. Utiliza códigos diferentes al de la lengua, entre los que destacan el código gestual y el código icónico.

Gestual. Está constituido por gestos, mímica y movimientos corporales. Quizás los mismos sea la expresión más radical de la expresividad que puede alcanzar este tipo de comunicación; sin embargo, en la vida cotidiana las personas la utilizamos constantemente, por ejemplo, si levantamos el pulgar para felicitar a alguien.

Icónico. Está constituido por imágenes. Las señales de tránsito son la muestra más características de esta comunicación no verbal.



Funciones del lenguaje

Cuando se transmite cualquier información se hayan presente los 6 elementos del circuito de la comunicación (emisor, receptor, código, mensaje, canal y contexto). Sin embargo, según el tipo de comunicación que se establezca o la naturaleza del mensaje que se transmita, alguno de esos elementos toman mayor importancia que los otros. El predominio de uno de los elementos del circuito de la comunicación sobre el resto determina una función del lenguaje diferente. Esto no significa que el resto de los elementos desaparezcan, si no que pasan a un segundo plano.

Función emotiva o expresiva

La función emotiva o expresiva se encuentra en mensajes donde el emisor, es decir la persona que habla, es la pieza fundamental. La actitud o el estado de animo del emisor destaca, por ejemplo, en mensajes con interjecciones, que manifiestan sorpresa, miedo o admiración. Un simple ¡Ah! Puede tener distintos significados según el tono con el que se pronuncie y nuestra atención, como receptores, se detendrá en la persona que habla.

Función conativa o apelativa

Función conativa, también llamada “apelativa” se encuentra en los mensajes cuya intención consiste en que el receptor realice o deje de realizar algo. Por ejemplo un cartel que dice no entre o una recete que indica mezcle bien los ingredientes. En los mensajes con función conativa suelen presentarse formas verbales imperativas (escuche, resuelva, conduzca, diríjase, avance, entre otras) y vocativos (usted, señor, entre otros).

Función metalingüística 

La función metalingüística se encuentran en los mensajes donde el interés se centra en el código. Por ejemplo, si un extranjero le pregunta a un venezolano ¿Qué quiere decir con yo quiero una domino?, le está pidiendo que aclare el significado de las palabras que ha usado. El otro le informa que domino es lo que en Venezuela se conoce como una arepa rellena de caraotas con queso. También está presente en frases como ¿Qué significa célula? O por átomo debe entenderse…

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miércoles, 17 de febrero de 2016

Los determinantes



La función de determinante

Los sustantivos comunes suelen ir precedidos por una palabra que los concreta y marca su género y su número. Dicha palabra cumple la función de determinante. Las palabras que específicamente cumplen la función de determinante son los artículos, pero también lo pueden desempeñar los adjetivos determinativos. Por ejemplo, el bosque, una montaña, su burro, cinco saco de monedas.

Los adjetivos determinativos  tienen las siguientes características:

Significado. Los adjetivos determinativos aportan distintas nociones: distancia (este libro), posesión (nuestra casa), cantidad (nueve niños).

Forma. Casi todos los adjetivos determinativos varían en género y numero.

Función. Los adjetivos determinativos cumplen dos funciones en el sintagma nominal.

Determinante. Cuando van delante del sustantivo. Por ejemplo, algunos escritores, cuarenta años.

Complemento del núcleo. Cuando van detrás del sustantivo. Por ejemplo, el piso cuarto, los tiempos aquellos, una idea tuya.

Los posesivos

Los adjetivos posesivos indican si un ser o un objeto pertenece a la persona que habla, a la que escucha o alguien distinto de quien habla o escucha. Por ejemplo, tu carpeta, su familia. Se distinguen dos series:

De forma plenas. Varían en género, número y personas.

De formas apocopadas. Solo varían en número y persona.



Los demostrativos

Los adjetivos demostrativos son palabras que se emplean para señalar, expresando la distancia, en el espacio o en el tiempo, que existe entre el hablante y los seres u objetos a los cuales se refiere. Por ejemplo, esta tarde, aquellos días. Los adjetivos demostrativos se agrupan en tres series, según expresen cercanía, distancia media o lejanía.

Los numerales

Los adjetivos numerales indican cantidad u orden de un modo preciso y concreto. Se clasifican en los siguientes grupos: 

Cardinales. Expresan una cantidad exacta. Por ejemplo, cinco, cuarenta, treinta y cinco mil.

Ordinales. Expresan orden. Por ejemplo, segundo, centésima.

Partitivos o fraccionarios. Expresan una parte de la unidad. Por ejemplo, medio, tercio, treceavo, milésima.

Multiplicativos. Expresan una cantidad multiplicada. Por ejemplo, doble, triple, cuádruple.

Distributivos. Asignan a cada persona o cosa lo que corresponde de un conjunto. Por ejemplo, son sendos / sendas (las tres hermanas recibieron sendos regalos).

Los indefinidos

Los adjetivos indefinidos son palabras que expresan identidad, cantidad o existencia de manera vaga o imprecisa. Algunos indefinidos varían en género y número (alguno / algunas), otros solo admiten variación de género ( varios / varias) o de número ( bastante / bastantes ) o permanecen invariables (demás).

El artículo, otro determinante

El artículo es un tipo de palabra sin significado que anuncia la presencia de un sustantivo o un segmento equivalente. Tienen el mismo género y número del sustantivo al que acompaña. Por ejemplo, el muro, la casa, los perros, las manos. Sin embargo, esto no ocurre así cuando se combinan con sustantivos femeninos que comienzan por “a” o “ha” tónicas. Por ejemplo, el aula / las aulas.

Las formas el, la, los, las se combinan con sustantivos, mientras que los se combinan con adjetivos que asumen así, funciones típicamente sustantivas. Por ejemplo, lo cortés no quita lo valiente.

Por otra parte el artículo indica que tanto el hablante como el oyente conocen el objeto al que designa el sustantivo. De lo contrario se emplearía un determinante indefinido, por ejemplo, maría hizo un viaje a américa del centro. El viaje fue todo un éxito.

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martes, 22 de diciembre de 2015

El pronombre



Definición y características

Los pronombres representan a los mismos seres u objetos que habitualmente se nombran mediante sustantivos. Por ejemplo, ella ha salido, alguien llamo.

Los pronombres poseen las siguientes características: 

Significado. Los pronombres carecen de significado léxico propio; el suyo es, más bien, un significado ocasional, pues cada vez que se emplean pueden nombrar a una entidad distinta. Por ejemplo, quiero ese, un libro, un pastel, o cualquier objeto próximo al hablante.

Forma. La mayoría de los pronombres admiten variación de género y de número. Algunos también tienen variación de persona. 

Función. Los pronombres pueden construir por si mismo un sintagma nominal, como tal, pueden desempeñar la función de sujeto o de complemento. Por ejemplo, esto es insufrible, quiero algo. 

Los pronombres se dividen en dos grupos: 

Personales. Hacen referencia, tal como su nombre indica, a las personas. Por ejemplo, yo, nosotros, ellos.

Determinativos. Se clasifican a su vez, en demostrativos, posesivos, numerales, indefinidos, interrogativos, exclamativos y relativos.



Los pronombres personales

Los pronombres personales tienen las características siguientes: 

  • Significado. Sirven para nombrarnos a nosotros mismos  (primera persona), a la persona o personas que escuchan (segunda persona) o a los demás seres u objetos (tercera persona) sin emplear un sustantivo, por ejemplo, voy contigo, pienso en ella. En otras palabras, representan a las mismas entidades que habitualmente se nombra con un sustantivo.
  • Forma. Se organiza en tres series que se corresponden con las tres personas gramaticales:
Primera persona. Es quien habla. Por ejemplo, yo, mí, entre otros.

Segunda persona. Es quien escucha. Por ejemplo, tú, ti, entre otros.

Tercera persona. Es ajena a las anteriores. Por ejemplo, el, lo, entre otros.

En cada serie, además, se distinguen unas formas tónicas y otras atonas.

  • Función. Adoptan formas distintas según la función que desempeñan en la oración. Esta variación de forma según la función se llama “flexión pronominal”.


Enclíticos y proclíticos

Los pronombres pueden aparecer adheridos al verbo o separados de él. Son enclíticos cuando van después del verbo y forman con él una sola palabra. Por ejemplo, cómpralos, escúchanos. Son proclíticos cuando apareces antes del verbo y son una palabra aparte. Por ejemplo, los compra, nos escucha.

Los pronombres personales tónicos

Se distinguen por tener acento fónico. Solos o con preposición pueden sustituir un enunciado y desempeñar las funciones del sujeto o de complemento nominal o verbal. Por ejemplo, ¿Quién consulto el manual? El, ellos conocen a mis padres, iba mucha gente con ella. Las formas pronominales que desempeña la función de complemento van siempre precedidas de preposición (en la casa de ella); salvo conmigo, contigo y consigo, en las que la posición esta fundida con el pronombre.

Los pronombres personales átonos

Los pronombres personales átonos carecen de acento fónico, los que les impide aparecer aislados en un enunciado. Esto quiere decir que acompañan siempre a una forma verbal de la cual, además, dependen. Por ejemplo, le entregaron el manual y se puso a leerlo de enseguida.

Con las formas de indicativo y de subjuntivo, los pronombres personales átonos van delante del verbo (lo vi). Con las formas del imperativo, de infinitivo y de gerundio, van detrás del verbo y unidos a él (dime).

Los pronombres personales átonos de primera y segunda persona pueden asumir las funciones de objeto directo (me engaño) y objeto indirecto (me vendió un horno). En cambio, los de terceras personas se rigen por las siguientes normas:

Cuando desempeñan la función de objeto directo se emplean las formas “lo, la, los, las”. Por ejemplo, lo engaño.

Cuando funcionan como objeto indirecto se emplean las formas “le y les”. Por ejemplo, le vendió un horno.


Fenómenos con los pronombres 

En el uso de los pronombres se constatan algunos fenómenos que es importante tener en cuenta: 

• Leísmo. Este es un fenómeno que se presenta, sobre todo, en el español peninsular. Consiste en el uso de le en funciones de objeto directo. Por ejemplo, He visto al vendedor > Le he visto (en vez de Lo he visto). Este fenómeno se acepta como correcto cuando se refiere a personas, en cambio, no es aceptable cuando se refiere a cosas. Por ejemplo, A mi hermano le quiero mucho, *Ese libro no le tires. 

•Laísmo. Consiste en el uso de la en función de objeto indirecto. Por ejemplo, Trajo un regalo para Sonia > *La trajo un regalo (en vez de Le trajo un regalo). 

• Loísmo. Consiste en el uso de lo en función de objeto indirecto. Por ejemplo, Pegó una patada a Juan > Lo pegó una patada (en vez de Le pegó una patada).

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martes, 20 de octubre de 2015

El sintagma nominal



Definición y elementos

El sintagma nominal (SN) es aquel que tiene como núcleo un sustantivo en la oración, el sustantivo suele ir antecedido por un determinante (artículo, demostrativo, posesivo, numeral o indefinido) y puede ir acompañado por un sintagma adjetivo que actue como complemento.

El sustantivo

El sustantivo es una palabra variable que nombra unidades. Por ejemplo, enrique, gato, campo, generosidad.

Significado. El sustantivo nombra entidades, como personas, animales, cosas, sentimientos o ideas.

Forma. El sustantivo es una palabra variable que admite desinencia de género y numero. Por ejemplo,  gato/gata/gatos/gatas.

Función. El sustantivo constituye el núcleo del sintagma nominal, por tanto, es capaz de desempeñar, por si mismo o combinado con un determinante, la funciones de sujeto y de objeto directo. Como núcleo del sintagma nominal, puede funcionar como núcleo del sujeto, del objeto directo y del objeto indirecto.


El género de los sustantivos

El género es una marca gramatical que lleva todo sustantivo con independencia de su significado. Por medio del género se marca la relación entre el sustantivo, los determinantes y los complementos adjetivos. Por su género, los sustantivos pueden ser masculinos o femeninos.

Masculinos

Son aquellos sustantivos que pueden combinarse con la forma masculina de los determinantes y los adjetivos. Por ejemplo, un lugar sombrío, los coches deportivos.

Femeninos

Son aquellos sustantivos que pueden combinarse con la forma femenina de los determinantes y adjetivos. Por ejemplo, una situación comprometida, la ciudad vecina.

La variación de género

Los sustantivos suelen tener un solo género: o son masculinos (árbol) o son femeninos (casa). Sin embargo muchos de ellos admiten variación de género. Esta variación se suele marcar mediante las siguientes formas: 

El cambio de terminación. Ocurre así: 

Cambiando o por a. por ejemplo hermano / hermana.

Añadiendo a. por ejemplo león / leona.

Cambiando la terminación por isa, ina, esa. Por ejemplo, poeta / poetisa, gallo / gallina, conde / condesa.

Cambiando tor o dor por triz. Por ejemplo, actor / actriz, emperador / emperatriz.

El cambio de artículo. Se aplica en sustantivos de personas que se emplea para los dos géneros y que se diferencian únicamente por el artículo que los acompaña. Por ejemplo, el / la conyugue, el / la artista.

El uso de forma diferente. Se aplica en los sustantivos que nombran a seres vivos, donde la distinción de géneros suele responder a una diferencia de carácter sexual.

La distinción de este tipo se da con palabras totalmente diferentes. Por ejemplo hombre / mujer, caballo / yegua, toro / vaca.

El significado del género

La distinción de género marca lo siguiente:

Una diferencia de carácter sexual

Una diferencia de tamaño. Por ejemplo: el charco / la charca. El barco / la barca, el cesto / la cesta, el canasto / la canasta.

Una relación entre árbol y fruto. Por ejemplo : el castaño / la castaña, el manzano / la manzana.

Un cambio total de significado. Por ejemplo: el capital / la capital, el cólera / la cólera, el corte / la corte, el frente / la frente.

El número de los sustantivos 


Los sustantivos en español pueden presentar dos números: el singular o el plural.

El singular. Los sustantivos en singular nombran a un solo ser u objetivo individual o colectivo sin ninguna marca que indique su número.

El plural. Los sustantivos en plural nombran a varios seres u objetivos de la misma clase. En general, el plural se forma añadiendo “s” a los singular terminan en vocal y “es” a los que en singular terminan en consonante. Por ejemplo, casa / casas, pared / paredes.

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domingo, 20 de septiembre de 2015

Las palabras



Definición 

Las palabras, están formadas por un conjunto de sonidos dotados de significados. Las palabras se escriben separadas una de otras. Su significado se recoge en los diccionarios, en mas importante de los cuales es el que publica la real academia española de la lengua, que tiene también una versión en línea, en internet en la dirección www.rae.es 

Constituyente de las palabras

La raíz y los morfemas

Existen varios tipos de palabras llamadas “variables”, que admiten distintas terminaciones, llamadas “morfemas”. Los morfemas se añaden a una parte fija llamada raíz.

Raíz. Es la parte invariable, que indica el significado básico de una palabra. Por ejemplo, vecin – es la raíz de las palabras vecinos, vecindad, vecinal, entre otras. Esta raíz significa, “cercano, próximo”.

Morfemas. Son las partes variables de las palabras. Agregan significado secundario. Hay dos tipos de morfemas: derivativos y flexivos, estos últimos llamados también desinencias. Por ejemplo, en vecino, el morfema flexivo –o indica masculino, singular.


Prefijos y sufijos.

Con frecuencia a la raíz de una palabra se le añade una partícula para formar otra palabra relacionada con ella. De esta manera, a partir de una palabra se puede formar otras palabras nuevas. Hay dos tipos de estos morfemas derivativos: los prefijos  los sufijos.

Prefijos. Son las partículas que se colocan delante de la raíz. Por ejemplo, re – tomar, in – sano, sub – terraneo.

Sufijos. Son las partículas que se colocan detrás de la raíz. Por ejemplo, mar – ino, cas – ero, madr – aza.

Criterios y clases

Para caracterizar una clase de palabras se acude a tres criterios: su significado, su forma y su función. Atendiendo a esos criterios, las principales clases de palabras son los sustantivos, los artículos, los adjetivos, los pronombres, los verbos, los adverbios, las preposiciones y las conjunciones.

Clasificación de las palabras

Según el número de silabas

Monosílabas. Tienen una sola silaba. Por ejemplo sol, Luis, mar.

Bisílabas. Tienen dos silabas. Por ejemplo, me – sa, bri – sa, jo – ven.

Trisílabas. Tienen tres silabas. Por ejemplo, ca – mi – sa, en – tuer – to.

Polisílabas. Tienen más de tres silabas. Por ejemplo, car – pin – te – ro, re – plan – de –cien – te, de – por – tis – ta, pre – pa – ran – do –se.

Según el acento

Atonas. Estas palabras no tienen ninguna silaba tónica. Son atonas algunas monosílabas que no pueden ir nunca solas. Por ejemplo, le, me, de, se, nos

Tónicas. Estas palabras tienen alguna silaba tónica. Por ejemplo, tren, dos, baile, gardenia.
Según la posición de la silaba tónica, las palabras pueden ser: 

Agudas: tienen tónica la última silaba, por ejemplo, salud.
Llanas: tienen tónica la penúltima silaba, por ejemplo, seda, fácil.

Esdrújulas: tienen tónica la antepenúltima silaba, por ejemplo, pacifico.

Sobresdrújulas: tienen tónica la silaba anterior a la antepenúltima, por ejemplo, tráemelo.

Según su forma.

Variables. Son palabras que tienen raíz y desinencias (morfemas flexivos), por lo que pueden presentar formas diferentes, por ejemplo, hijo, hija, hijos, hijas – jurar, juro, jurabas, juraremos.

Invariables. Son palabras que no admiten desinencias, por lo que siempre aparecen bajo la misma forma: por ejemplo, para, desde, siempre, no 

Según sus constituyentes

Simples. Son aquellas palabras que no tienen prefijos (morfemas derivativos), ni se componen de otras palabras. Por ejemplo día, luna, noche.

Compuestas. Son palabras formadas por la unión de dos o más palabras. Por ejemplo, media más noche = medianoche. También son palabras compuestas las formadas por un prefijo que se añade delante de una palabra. Por ejemplo rehacer.

Derivadas. Son palabras que se forman añadiendo un sufijo o un prefijo (morfemas derivativos a otra palabra). Por ejemplo, pan = panadero, mesa = mesero.

Parasintéticas. Son palabras que se forman añadiendo a la vez un prefijo y un sufijo a la raíz de la palabra, por ejemplo, entronizar (en + trono + izar).

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